lunes, 5 de marzo de 2018

¿Quién soy?

Johnny Depp en Alicia en el país de las maravillas, 
imagen de confirmado.com.ve


"Quien soy" no pretende ser en este blog una pregunta religiosa, ni moralista. Según Colleen Atwood, quien vistió a Johnny Depp en “Alicia en el país de las maravillas”,  el vestido, el pelo y el maquillaje pueden decirte instantáneamente, o al menos darte una percepción más amplia, de quién es el personaje que tienes por delante. Por eso es esencial cuidar la imagen en el trato con los demás.

Ahora bien, ¿podemos seguir siendo nosotros mismos y al mismo tiempo meternos en el traje de la profesión, y además estar a la  moda?  Los fashionistas dicen que sí.

Timm Gunn, sostiene en su libro que no pretende cambiarnos sino realzarnos, enaltecernos, acentuando los aspectos positivos y mitigando los negativos. “Usted es quien es por una razón” (You are who you are for a reason) (Timm Gunn y Kate Moloney; Tim Gunn : A Guide to Quality, Taste & Style).

Nina García, por su parte,  exclama “Cada vez que veo una mujer con la cartera “it” [la de los grandes modistos] no la envidio, la compadezco, pobrecita. Acaba de gastar diez  grandes para verse como una  /snob/ sifrina/ pituca. (Every time I see a woman with the “it bag” du jour I do not envy her; I pity her, the poor thing. She just dropped ten grand to look like a wannabe (Nina García: The Little Black Book of Style).

De modo que parece claro: debemos crear y mantener un estilo propio que nos favorezca. Ello se puede conseguir en siete pasos:

1. Vaciar el ropero.- Hay que probarse todo, delante de un gran espejo y, de ser posible, con la mejor amiga, o el mejor amigo. Hay que sacar todo lo que está dañado, lo que nos quede apretado, o nos haga ver como la tía Filomena, o el abuelo Hermenegildo.

2. Ir con la  ocasión.- Hay que preguntarse ¿qué hago normalmente? ¿trabajo en una oficina tradicional? ¿tengo que representar a mi empresa en eventos? ¿voy a fiestas con los amigos? Necesito naturalmente ropa para todas esas ocasiones. El peinado —y el maquillaje para las mujeres—debe estar en consonancia con el atuendo.

3. Tener un uniforme.- Como no podemos darnos el lujo comprar la tienda entera, lo cual tampoco sería eficiente, Gunn recomienda tener un “uniforme”. Él lo tiene: si ven sus fotos recientes en Nueva York, se viste normalmente de negro: tiene bluyines, franelas/remeras, camisas, trajes, etc., del mismo color. Según afirma, su guardarropa le permite tener unas cinco “pintas”  distintas. Carolina Herrera es famosa por sus camisas blancas, que se pone en las más variadas ocasiones. Son un recurso fantástico para verse bien vestido, tanto en la oficina como después del trabajo.

4. Armonizar el color.- El guardarropa debe estar compuesto por elementos intercambiables. La uniformidad del color  permite tener piezas que combinen las unas con las otras. Eso es importante si tenemos que salir rápidamente en la mañana, o si queremos vestirnos tranquilamente para la fiesta. Nos facilita elegir la ropa.

5. Recordar nuestra edad.- El vestuario debe armonizar con los años. Ni los jóvenes se ven bien vestidos como sus abuelos, ni los abuelos como sus nietos.

6. Mirar  nuestra talla.-Una necesidad al comprar es probarse la ropa: las tallas varían según el país donde se confeccionan. ¿No nos hemos sentido frustrados en Zara cuando la talla que usamos normalmente no nos sirve? La ropa es muchas veces hecha en China, y allí la gente es más pequeña, en otros lugares es más grande.  Sobre todo, hay que verse en el espejo y mirar si nos queda bien de hombros, si la manga está en su lugar, si el largo es el apropiado. Es inútil comprarse un talle de ropa en el quisiéramos caber, si realmente no entramos en él. Lo contrario es también válido. Los gorditos no tenemos que vestirnos con un saco de papas. La ropa entallada nos hacer ver más delgados. Hay que subrayar, sin embargo, que lo que vale es sentirnos y vernos bien. Cuidado con pensar que el tamaño de la ropa que usamos es más importante que nuestra salud.

7. Exaltar el  detalle.- Sobre todo, conviene mostrar nuestra personalidad. Los accesorios transforman la ropa, de modo que el uniforme se vuelven irreconocible. Nina García recomienda tener algunas piezas que sintamos como nuestras: el collar de la abuela, el broche de mamá y, ¿por qué no? la cartera “It” que heredamos de la tía. Además, recomienda tener algún objeto “vintage” (imitación de lo antiguo) y un anillo vistoso que no solo haga que el atuendo parezca único, sino que sirva para iniciar una conversación a la hora del coctel, o en la fiesta de la oficina. Los caballeros pueden jugar con la corbata, siempre que no sea de Mickey Mouse.

Por todo lo anterior, la pregunta sobre quién soy, qué me gusta, y qué hago normalmente es una buena manera de empezar para construir un buen vestuario, con ropa que nos quede bien, y que nos permita ser eficientes a la hora de vestir.





8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¡Bienvenidos también los tips de la juventud! Hay que mirar a los jóvenes para cambiar de siglo.

      Eliminar
  2. Muy bueno. Muy claras y oportunas las observaciones.

    ResponderEliminar
  3. ¡Hermoso! Tan inteligente como tus trabajos de sociolingüística, psicolingüística y análisis del discurso. No puedo medir por lo que citas pero con Carolin Herrera y sus camisas blancas no necesito más, de ella he acuñado que si París fuera París, Carolina Herrera estaría en París. O, como lo idée al principio: Paris isn´t Paris any longer. If Paris were Paris, Carolina Herera would be there. Voilá! ¡Te amo, Xandra! Por completa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias, primo! Tus comentarios me son siempre valiosos.

      Eliminar
  4. Busqué lo publicado como las maneras de lo que llamo LA SITUACION y lo perdí. Publico aquí lo que escribí para ese blog que necesitamos quienes vivimos en Venezuela: He intentado enviar mi comentario dos veces y repetir lo que tuve que rehacer es difícil, y en el temor de que la máquina vuelva a rechazarme, me inhibo. Me inhibe la autora, Alexandra Alvarez Muro, pero quiera que sea sabido que celebro su análisis que nos ayudará, indiscutiblemente, a comprender la SITUACION y hasta producir salidas o ideas que no ayuden a desenredarnos. ¡Gracias, Alexandra Alvarez Muro! El tino que has mantenido en tus muchos escritos sobre este tema de la maneras según las palabras conque nos relacionamos, nos llevará aprecisar el laberinto de la SITUACION. (Voy a copiarme, no sea que me rechace la máquina una tercera vez)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La situación es, como dices, muy importante en los casos como el venezolano. Se me pregunta por qué los venezolanos "de ahora" no son tan amables como los de antes. Creo que tiene que ver precisamente con eso. La situación nos ha hecho vulnerables, irritables, violentos. Apelamos a los instintos y no a la razón. No se le puede pedir a la gente, cuando vive situaciones de deprivación como la que se vive en el país en este momento, que sea cortés. Si lo es, es porque logra un nivel de resiliencia impresionante. Los venezolanos en el exterior son considerados atentos y amables. Creo que eso muestra lo que quiero decir.

      Eliminar

Macron: ni de merengue, ni con almendras

El 17 de junio pasado, en una ceremonia con motivo del 78 aniversario del mensaje de De Gaulle a los franceses para que resistieran ante los...