lunes, 19 de marzo de 2018

Pacto social y cortesía

La cortesía forma parte del pacto social. Los seres humanos se reúnen en sociedad para protegerse contra los peligros de la naturaleza. Podría decirse que el pacto social es la expresión de lo humano frente a lo animal, de lo racional frente a lo instintivo. En cada grupo se establece un orden que regula la jerarquía, los territorios, las costumbres, las creencias y las formas de trato. El pacto social se lleva a cabo a partir del lenguaje, el instrumento humano por excelencia.
Se me pregunta por qué se debilita la cortesía en Venezuela. A mi modo de ver, esto se relaciona con el debilitamiento del pacto social. Para este debilitamiento hay dos razones posibles: la primera, es la defensa de la propia vida  a la que se ha visto obligado el individuo; la segunda es la des-institucionalización que ha sufrido la nación.
En primer lugar,  la  evidente situación de desamparo creada por los peligros que acechan a la persona la hacen alejarse de lo humano. El hambre, la falta de medicinas, la delincuencia, lo llevan a reaccionar no desde la razón, sino desde los instintos. Vuelve a la animalidad más básica, la defensa de lo propio con las garras y los dientes. Si estoy peleando por un paquete de arroz porque tengo tres hijos hambrientos, o si llevo todo el día esperando por diez mil bolívares que no compran ni un cartón de huevos, es muy comprensible que deje de usar las formas corteses de tratamiento. Si me faltan medicinas y no las consigo en la farmacia, además de una gran depresión, me acompaña quizás una gran furia que debilita mi contención. Es posible que no deje pasar adelante a la señora mayor que está detrás de mi, porque quiero llegar primero a comprar el último paquete de aspirinas. El pacto social se desdibuja.
En segundo lugar, el  debilitamiento de las instituciones, que son la expresión más elevada del pacto social, trae consigo un regreso hacia lo básico, lo presocial. A mi modo de ver, esto se observa en Venezuela. Este debilitamiento se ve en lo siguiente:
i) Por una parte, en los cambios visibles que han sufrido las instituciones del estado.  Se le cambió el nombre al país; se modificó la constitución; el congreso nacional se permutó en asamblea y se suprimió el senado; se modificaron los llamados símbolos de la patria, agregándosele una estrella, que no se entiende bien de dónde salió, a la bandera masónica de Miranda, la de las siete provincias; se cambió radicalmente el escudo nacional, se modificó la territorialidad de las dependencias que forman el estado venezolano.
La imagen de los miembros del gobierno también ha sufrido modificaciones. El traje formal tradicional de los gobernantes se sustituye por el uniforme militar, que  a su vez se desvirtúa porque lo usan los civiles; o bien se emplean imitaciones del traje de otros países y de otras épocas,  como es el traje a lo Joseph Stalin que se ve con frecuencia en las alocuciones presidenciales; o simplemente se sustituye por cualquier vestimenta de color rojo del partido único de gobierno.
ii) Con la duplicación de las instituciones tradicionales, posiblemente en tránsito hacia su sustitución:  el ejército se duplicó en los llamados colectivos, que están armados, y que se dice están allí para defender a la patria;  la asamblea nacional de 1998 se duplicó con una asamblea constituyente que ejerce, entre otras, las funciones de la primera; e) la moneda nacional tiene valores diferentes según quién la posea: la compra de divisas es distinta según el comprador.
Todos estos procesos llevan a mi modo de ver a un debilitamiento del pacto social porque el ciudadano común no sabe dónde está parado, a cuál de estos sub-estados pertenece. Con ello se debilitan también las convenciones en el trato entre los ciudadanos que cada vez más dejan de serlo, porque no son miembros de una república sino de un todo amorfo, y por ello caótico, difícil de definir. Es comprensible que las formas de trato social de la ciudadanía sufran también estos cambios.
iii) El  discurso oficial se ha vuelto menos cuidado y más violento. El insulto ha pasado a formar parte del repertorio habitual de actos de habla, el léxico malsonante puebla el discurso gubernamental. Los títulos de los escritos, programas televisivos o páginas web de los representantes del partido de gobierno expresan violencia: Aporrea, Con el mazo dando, La hojilla.
Estos cambios influyen posiblemente en el instrumento más elemental para la formación de la sociedad como es el lenguaje, su más básico medio de expresión y relacionamiento. La  cortesía es una forma de contención  a favor de la libertad, que solo puede darse en una sociedad ordenada.
¿Cómo se restablecen las buenas maneras? Al restablecer  la república. Al crear un entorno donde el ciudadano se sienta confiado y seguro y pueda dedicarse a crear, estudiar, trabajar, crecer, cuidar a su familia, a reunirse con los amigos, a tener una vida normal y civilizada.  Las buenas costumbres son una forma de militancia por la libertad. Pero no de la libertad natural, la del bruto que domina por la fuerza, sino de la libertad civil, fruto del pacto social. La igualdad es el resultado de la convención, por lo cual el respeto del otro es mi contención a favor de nuestro funcionamiento en sociedad.




1 comentario:

  1. Me encanta, gusta, fascina, interesa; porque en estos puntos que impone Alexandra está el reflejo exacto de lo que en Venezuela llamamos LA SITUACION, palabra estremecedora, que no augura sino conflicto, carencia, inequidad, desastre. Destaco algunos puntos establecidos por Alexandra para sustentar mis expresiones de entusiasmo:

    i) el debilitamiento del pacto social
    ii) l la des-institucionalización que ha sufrido la nación.a des-institucionalización que ha sufrido la nación
    iii) El pacto social se desdibuja
    iv) el debilitamiento de las instituciones
    v) un regreso hacia lo básico, lo presocial
    vi) los cambios visibles que han sufrido las instituciones del estado
    vii)La imagen de los miembros del gobierno también ha sufrido modificaciones
    viii) la duplicación de las instituciones tradicionales
    ix) el ciudadano común no sabe dónde está parado
    x) se debilitan también las convenciones en el trato entre los ciudadanos que cada vez más dejan de serlo, porque no son miembros de una república sino de un todo amorfo, y por ello caótico, difícil de definir
    xi) El discurso oficial se ha vuelto menos cuidado y más violento. El insulto ha pasado a formar parte del repertorio habitual
    La SITUACION no puede ser peor. Como la hiperinflación.
    Alexandra analiza como científica y da para reflexionar.
    ¡Gracias! Enhorabuena su visión.

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